Genera tus DNI, IBAN o contraseñas
Una contraseña segura es larga, aleatoria y distinta en cada servicio. Las tres condiciones importan por igual: una contraseña larga pero reutilizada deja de ser segura en cuanto una sola web sufre una filtración, y una aleatoria pero corta se puede probar entera en poco tiempo.
La fortaleza de una contraseña aleatoria se mide en bits de entropía: la longitud multiplicada por el logaritmo en base 2 del número de caracteres posibles. Cada bit adicional duplica el esfuerzo necesario para adivinarla probando combinaciones. Estos son algunos ejemplos calculados con esa fórmula:
| Contraseña aleatoria | Caracteres posibles | Entropía aproximada |
|---|---|---|
| 8 caracteres, solo minúsculas | 26 | 38 bits |
| 8 caracteres, letras y números | 62 | 48 bits |
| 12 caracteres, solo minúsculas | 26 | 56 bits |
| 12 caracteres, con mayúsculas, números y símbolos | 90 | 78 bits |
| 16 caracteres, con mayúsculas, números y símbolos | 90 | 104 bits |
| 20 caracteres, con mayúsculas, números y símbolos | 90 | 130 bits |
Pasar de 8 a 16 caracteres aporta mucho más que añadir un símbolo a una contraseña corta. Para las cuentas habituales, 16 caracteres aleatorios son más que suficientes; para el correo principal, el gestor de contraseñas o la banca conviene subir a 20 o más.
Hay contraseñas que no puedes guardar en ningún sitio, como la que desbloquea tu gestor o tu ordenador. Para esas funciona bien una frase de contraseña: cuatro a seis palabras elegidas al azar y separadas por un guion o un espacio. Lo importante es que las palabras sean realmente aleatorias; una cita famosa o una frase con sentido es mucho más fácil de adivinar.
Un gestor guarda todas tus claves cifradas y te las rellena cuando las necesitas, de modo que solo tienes que recordar una. El que traen integrado el navegador o el móvil ya es una mejora enorme frente a repetir contraseñas. Con un gestor no hace falta que las contraseñas sean memorizables, así que puedes dejar que cada una sea una cadena aleatoria larga.
Incluso una contraseña excelente puede acabar filtrada por un fallo ajeno a ti. La verificación en dos pasos añade un segundo factor, como una aplicación autenticadora o una llave de seguridad, y evita que alguien entre con solo conocer la contraseña. Si tienes la opción, es preferible a los códigos por SMS.
Ya no se recomienda. Las guías de identidad digital del NIST estadounidense (SP 800-63B) desaconsejan forzar cambios periódicos, porque llevan a elegir contraseñas más débiles y previsibles. Lo sensato es cambiarla cuando sospeches que ha quedado expuesta o cuando un servicio te avise de una brecha de seguridad.
Elige la longitud y los tipos de caracteres que quieras incluir y pulsa generar. La contraseña se crea en tu propio navegador con la función criptográfica del sistema, no se envía a ningún servidor y no queda guardada. Debajo del resultado verás una estimación de la entropía para que compruebes qué nivel de seguridad has elegido. Si necesitas compartirla con alguien, puedes crear un enlace de un solo uso, que se borra tras abrirlo una vez.